sábado, 15 de noviembre de 2014

                                        El plante de la vida

Jugaba con lo más valioso de su vida sin percatarse de lo efímero e inmaterial que era.
Por más que quería desviar su trayectoria, él seguía su curso y se negaba a invertir su empeño. ¡No detendría su marcha jamás!... Seguiría su camino sin distracciones ni rendición.
Mientras tanto seguía su vida, con la ambición puesta en la perpetuidad como si su “valioso bien” no se acabara. No era consciente del dolor inútil que estaba causando, ni de la alegría necia que mostraba en sus hueras conversaciones; o de su perseguida codicia que tanta zozobra le producía…¡Qué necedad la suya, qué condición!
¿Querer aplazar los buenos propósitos? ¡Hasta cuando! ¿Acaso no percibes que la vida discurre tan rápida que te deja plantado en los propios preparativos?. ¡No amigo, no aplaces el vivir para cuando hay que dejar la existencia!. Dime… ¿Cuántos días has vivido cómo querías? ¿A cuántos de los que te rodean les has dicho lo que sentías y cuánto los querías? …
No te robes más tiempo, no lo malgastes; no lo disipes. Aprende a vivir y no mueras de forma prematura. Es éste, el tiempo, el que se burla de todo el que busca descifrar sus misterios. Pero el tiempo amigo mío, al igual que las mareas, no espera a nadie. Y, ¿todavía quieres retrasar el reloj? Cómo si ello contuviese tu ira, o como si ese tiempo te permitiera revivir momentos maravillosos; o enmendar errores cometidos. ¡Te equivocas amigo!. La vida seguirá su curso y ahora es el momento de expresar tus sentimientos a los que quieres. Hazlo antes que la vida te plante…
                                                                      Ardilla