viernes, 25 de noviembre de 2016


                                                                            " Diálogo sobre el hombre"


Era el tamaño del hombre
motivo de discusión,
uno hablaba de estatura,
el otro de corazón.

-¿Te has fijado en ese hombre...?
¡Qué bajito es de estatura!
-Y eso que tiene que ver!
A los hombres no se mide 
de la cabeza a los pies.

-¿Entonces, cómo se miden?
¡Yo lo quisiera saber!
-de las cejas para arriba,
y si tienes ocasión
búscale en su corazón 
que te dará la medida
de su exacta dimensión.

-En eso no había pensado.
¿Sabes que llevas razón?
-Pues ándate con cuidado
a la hora de opinar,
que todos somos muy dados
a juzgar sin meditar.

Y deduce en conclusión
cómo su grandeza está
en su propio corazón.

                                                                           José Velázquez Pérez

martes, 1 de noviembre de 2016

                                                               

                                                            Vida, Felicidad y Muerte


En el periodo helenístico aparecieron dos corrientes filosóficas -Estoicismo y Epicuerismo- que buscaron contestar a interrogantes sobre el sentido de la vida. Ambas doctrinas estuvieron en continua rivalidad. Tanto unos como otros trataron de enseñar el camino de la felicidad, pero utilizando sendas distintas. Mientras que los epicúreos, ante circunstancias adversas, redujeron al mínimo sus deseos básicos, orientando su filosofía, hacia un objetivo moral basado en el materialismo y el hedonismo. Los estoicos trascendieron esas realidades adversas tratando de conocer el sentido del cosmos y adecuando los deseos a la voluntad providente de ese todo del que formamos parte.
Ambas filosofías se caracterizan por afirmarse como saberes de salvación y como sistemas de creencias y de prácticas. La sabiduría era entendida como el arte de la vida feliz, por tanto, no sólo tratarían de enseñar a pensar, sino también de enseñar a vivir, orientando al individuo que se siente desarraigado en todo los sentidos.

Veamos que decían algunos de aquellos maestros griegos y romanos sobre la vida y la muerte y que se presentaban como conocedores del arte de ser feliz.



Ardilla

"Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros, porque todo bien y todo mal, reside en la sensación, y la muerte es privación de los sentidos". 
(Epicuro)

Ardilla

"La muerte, nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente, entonces ya no somos nosotros" 
(Epicuro) 

"No puede haber vida feliz si no es también sabia, honesta y justa, ni se puede vivir con sabiduría, honestidad y justicia, sin que también se viva feliz. Así pues, quien no vive con todas estas cualidades, tampoco podrá vivir felizmente." 
(Epicuro)

"La felicidad cuando está presente, todo lo tenemos, y, cuando nos falta, todo lo hacemos por poseerla"
(Epicuro)


Ardilla

"Aquél que tú crees que ha muerto, no ha hecho más que adelantarse en el camino" 
(Séneca)

"La mayor parte de los mortales somos engendrados para un tiempo escaso... que discurren tan rápidamente, que, salvo muy pocos, a los demás la vida los deja plantados en los propios preparativos de su vida." 
(Séneca)

Ardilla

"No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho...cuando por fin nos reclama nuestro último trance nos percatamos de que ya ha transcurrido la vida que no comprendimos que corría." (Séneca)

"¡Que tarde es empezar a vivir cuando hay que dejarlo!"
(Séneca)


"La vida irá por donde empezó y no invertirá ni detendrá su marcha...jamás se entretendrá. ¿Qué va a pasar? Que tú estás distraído, la vida se apresura; entre tanto se presentará la muerte, para la que quieras o no quieras, hay que tener tiempo"
(Séneca.  d.C.)

"Aunque fueras a vivir tres mil años... recuerda, sin embargo, que nadie pierde otra vida que esta que vive, y no vive otra que la que pierde"
(Marco Aurelio)