martes, 15 de julio de 2014

Razón y Sentimientos

                                             
                                         La dualidad humana "Human duality"




Cuando nuestra razón discrepa de los sentimientos creamos un verdadero conflicto. La lucha con nuestros dos”yo” es una complejidad que habita en nosotros, de ahí que “nuestra realidad” se bifronte.
Por un lado la razón nos propone y explica sus argumentos y nos presenta  su héroe o abanderado que no es otro que el “ego". Por otro lado, contrario a la razón, afloran los sentimientos, ofreciéndonos  como paladín el tan mal interpretado Amor: del que no queda más que un concepto vacío de contenido.
Esta dualidad de conocimientos nos invita, en el mejor de los casos, a tomar conciencia de la situación, despertar y actuar de forma coherente y equilibrada, a sabiendas de que el azar no ejerce su fuerza como pensábamos, sino que son los acontecimientos y circunstancias personales los que van dotando de “sentido”a la vida de cada cual.
 No olvidemos que la vida es un regalo y en nosotros está la ardua tarea de  hacerla, de fabricarla, de tejerla e ir construyendo nuestro propio proyecto. Un proyecto que ha de ser coherente y equilibrado ya que ahí radica la grandeza del ser humano. Pero no siempre es así.
Hay situaciones en las que se antepone la razón, olvidando, separando su conexión con los sentimientos y generando, una gran batalla interna liderada por el ego. Ante ésta dicotomía el ser humano empieza a buscar culpables. Se siente con miedo y atacado. Es tal el abandono, la carencia y la incoherencia emocional que sufre; que se plantea, como solución, cambiar situaciones personas y cosas. Cuando realmente lo que necesita es acallar los miedos que llevan implícito  el ego.
Mientras estamos dominados por ese otro “yo” somos capaces de vislumbrar culpables en nuestro entorno; enjuiciando y juzgando situaciones y personas cuando nos percatamos que actuan según su libre albedrío. Nuestro ego es dañado, y se siente molesto por lo que sigue enjuiciando y reprochando de “egoistas” a situaciones y personas. Quizá porque juzgamos lo que no entendemos, o quizá porque proyectamos en los demás, aquella parte de cada cual que no nos gusta de nosotros mismos. Mientras tanto razonamos y justificamos acciones propias como verdades absolutas. Engañamos a los demás, y lo más absurdo de todo; nos engañamos a nosotros mismo haciendo lo que no deseamos hacer y creando un conflicto interno.
 Entonces ¿dónde está el agresor? si nos asalta nuestro ego y éste mantiene una disputa con nuestra paz interior. ¿Dónde está el conflicto que debemos resolver? Si la pugna generada es interna y dual entre nuestro pensamiento y nuestros sentimientos.
 Somos creadores de nuestras vidas, no impostores. Con cada elección que tomamos vamos trazando nuestro camino y éste debería conducirnos a la coherencia al equilibrio y a desarrollar, ademas del pensamiento, todo nuestro potencial interno. Abrámonos al mundo y a los demás; no quedemos atrapados sólo por la razón y la imposición. Dejemos fluir también el querer y los sentimientos. De lo contrario, podemos permanecer en continua crisis interna y acabar siendo y actuando como otros pretenden, excluyendo así de nuestras vidas, la posibilidad de experimentar otra realidad.

                                                                        Ardilla


Texto: Ardilla
Foto: Internet











6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro que lo encuentres encantador. Me imagino que te refieres a la imagen je je...
      Un saludo amigo

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  2. Ante la duda déjate guiar por los sentimientos, por lo que dicte el corazón. Muchas personas somos de esa opinión, pero no podemos obviar el razonamiento, producto de la reflexión. Esa dualidad es la que debemos conjugar y seguir.
    Pero bueno...Eso de que somos creadores de nuestra vida es algo en lo que no estoy de acuerdo contigo. Aparentemente somos libres para tomar decisiones y actuaciones que afectarán a nuestra propia vida, pero en el transcurrir de ella, no solo cuenta nuestra propia obra, sino un conjunto de acontecimientos que modifican nuestras decisiones y acciones. Según las circunstancias que nos rodean actuamos de una forma determinada. Así nuestra vida es la diagonal que produce unas coordenadas: nuestros propósitos y nuestras circunstancias. Por tanto vivimos como podemos, si nuestra vida es coherente o no, depende en parte de nosotros, pero también de las circunstancias que nos tocan vivir.
    Amiga...¡Buenas noches! Y un abrazo.

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  3. Mucho sabemos que no es fácil encontrar el equilibrio al que me refiero. En esas coordenadas de "espacio tiempo" a las que creo que te refieres querida amiga están nuestros propósitos y nuestras circunstancias, pero siempre nos queda la opción de tomar nuestras propias decisiones: más o menos acertadas y coherentes. La trayectoria tomada y la experiencia vivida por cada uno de nosotros, irá demostrándonos dónde hemos errado y dónde no. Lo interesante de todo esto es reconocerlo y ser capaz de buscar ese "equilibrio" entre razón y sentimientos a pesar de las circunstancias. ¡Ya lo sé...!no siempre es factible. Pero tampoco imposible... ¡Se puede intentar!
    Un abrazo amiga

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  4. Profunda exposición de cada cual. Guía para el encuentro.

    Tus respuestas a comentarios enriquecen, si cabe, los propios textos.

    Buen espacio de expresión y encuentro, "Ardilla".

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  5. Hola de nuevo Ernesto. Me alegra de que te interesen estos temas. Seguiremos en contacto y reflexionaremos juntos, creo que tenemos mucho de que hablar.
    Un abrazo

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