sábado, 23 de febrero de 2019

De la mano de Bécquer



Nací en Sevilla un 17 de Febrero de 1836, en el número 26 de la calle Conde de Barajas. Calle que desemboca en la conocida Plaza de San Lorenzo, a escasos pasos del templo de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Mi verdadero nombre es Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida y Bécquer, aunque todos me conocen como Gustavo Adolfo Bécquer.

Foto Ardilla

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En la fachada de esta casa, luce hoy una lápida conmemorativa recordando la fecha y lugar de mi nacimiento. 


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En esta plaza de San Lorenzo, en la parroquia del mismo nombre - parte izquierda de la imagen- me bautizaron diez días después de mi nacimiento. Junto a ella, se encuentra el templo  de "El Señor de Sevilla".

Mi apellido Bécquer se lo debo  a uno de mis antepasados por parte paterna. Descendientes de una familia de nobles comerciantes flamencos que se instalaron en la Sevilla del siglo XVI. El primero de ellos fue Guillermo Bécker o Bécquer natural de Meurs. 
Mi padre, José Dominguez Insausti, era pintor de profesión. En sus lienzos reflejó las fiestas populares, majos de ferias, toreros, contrabandistas, todo un mundo de color de la Sevilla de entonces. Murió en 1841 a la edad de 35 años, cuando yo sólo tenía cinco. El nos inculcó el amor hacia las artes plásticas.  De ahí mi afición y la de mi hermano Valeriano por la pintura y el dibujo, aunque fue mi hermano quien se dedicó a ella. Tanto es así, que en "las noches de luna abría el balcón y dibujaba aquella claridad dudosa... pintaba todo lo que nos sucedía y retrataba en papeles y libros a la gente que íbamos conociendo". "Le fue siempre tanto más fácil la expresión de las ideas por medio del dibujo que por la palabra... no dice las cosas, sino que las pinta con la pluma". 
Mi madre se llamaba - Joaquina Bastida Vargas - murió al poco tiempo de mi padre y nos quedamos ocho huérfanos en una situación de pobreza, pero nunca abandonados. Durante algún tiempo nos  acogieron en casa de mi tía María Bastida, en la C/ Potro nº 37. 


                                            
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Estudié en el colegio de San Francisco de Paula situado en la C/ Jesús del Gran Poder nº 29. Hoy día el edificio está reformado para otros asuntos.

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Tuve suerte y en 1846, ingresé en el Real Colegio de Humanidades de San Telmo -Colegio de Mareantes-. Allí se acogía a los niños huérfanos para su enseñanza  como pilotos y empleados de barcos con destino a las Indias. Allí estuve hasta que el colegio fue desmantelado por el gobierno de Isabel II. Fue el palacio de los Duques de Montpensier y hoy es la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.


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Tiempo después los hermanos fuimos repartidos entre distintos familiares y yo me fui a vivir, junto a mi inseparable hermano Valeriano, a casa de mi madrina Manuela Monchay Moreno, cerca de la Parroquia de San Vicente, en la calle Alfaqueque, esquina con Calle Mendoza Ríos. Allí encontré, además de mucho cariño, una buena biblioteca - un tesoro para mí - y empezó mi gran afición por la lectura, la literatura y la escritura. Leía y admiraba todo cuanto caía en mis manos. Se me daba bien el dibujo, algo a lo que no renuncié, pero mi verdadera  vocación era la de escribir y me entusiasmaba la idea de encontrar nuevos horizontes. Un paraíso imaginario que me llevaría a Madrid.  Buscaba?... no se qué. Errante... sólo sentía un "Ansia perpetua de algo mejor" así que emprendí viaje hacia la capital y dejé atrás a mi ciudad ..."Y ahí te quedas, Sevilla del alma!"  


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Casa de mi madrina Manuela Monchay

Lo que no sabía yo, ingenuo e iluso joven provinciano de dieciocho años, era que aquel distanciamiento de mi ciudad y  el desamparo familiar me harían añorarla y sentirla en la distancia por el resto de mis días. Comparaba aquella Sevilla radiante y luminosa con el Madrid sucio y negro en el que me costó subsistir. "¿Es esto Madrid? ¿Es este el paraíso que yo soñé? ¡Dios mío que desencanto más horrible¡" Estaba hundido. 
En un principio no tenía oficio.  Promoví la publicación de los "Templos España", fracasó este proyecto y me dedique a traducir, a escribir zarzuela y teatro comercial, pero sin mucho éxito. Hice de todo, hasta que entré como redactor en "El Contemporáneo" en 1864. Tiempo después me convertí en su director. Fue entonces cuando tuve periodos de bastante prosperidad económica. Fui un periodista con gran dignidad literaria, protegido por González Bravo, ministro de la gobernación de entonces y otros grandes amigos que también admiraron mis obras. Fui conservador en lo político durante algún tiempo y progresista después. 


"Queridos amigos yo tengo fe en el porvenir. Me complazco en asistir mentalmente a esa inmensa e irresistible invasión de las nuevas ideas que van transformando poco a poco la faz de la Humanidad" 
(Desde mi celda. Carta IV, p. 541). 

Mi relaciones amorosas fueron intensas. Me enamoré de una mujer - Julia Espin- .que me cautivó la vida y el alma. Frecuenté su casa, la agasajé con algunos de mis dibujos y le dediqué algunas de mis más preciadas rimas. Ensueño o realidad? No, no amigos.  Amor, admiración, ternura, angustia, llanto. Eran mis sentimientos los que me inspiraban y movían mi pluma. Eran los latidos de mi corazón aquellos que suspiraban y dejaban poesía. Ficción? No. Realidad. Mi realidad interiorizada, mis más profundos sentimientos escondían mi dolor "como guarda el avaro su tesoro". Por Julia, por Elisa, por Casta, mi mujer. Qué mas da si a todas amé. 
No sé en que pensaba, si es que pensaba en alguna cosa. Mi alma temblaba, estaba triste, oscura, no comprendía los misteriosos fenómenos de mi interior. 


"Sabe, si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada,
 que el alma que hablar puede con los ojos, 
también puede besar con la mirada" 


"Dices que tienes corazón, y solo
lo dices porque sientes sus latidos.
Eso no es corazón...; es una máquina
que al compás que se mueve hace ruido.


"Una mujer me ha envenenado el alma;
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme;
yo, de ninguna de las dos me quejo.

(Obras Completas. Libro de los Gorriones. Rima I, XX; LXXVIII; LXXIX (37, 48, 55) pp. 418-456). 

La enfermedad me debilita. Mi cuerpo de niebla y luz se arrastra miserable hacia la muerte. Muerte que deambula por los rincones tenebrosos de mi cerebro. Allí duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de palabra. Y aquí dentro, desnudos, y deformes, revueltos, los siento agitarse y vivir una vida oscura y extraña. Entre los incesantes desengaños gesto en mi cerebro mis sentimientos, que sólo escribo una vez pensados.  De ahí nacen mis leyendas, como la ambientada en el Convento de Santa Inés, situado en la Calle Doña María Coronel. 
Enfermo y con nostalgia de mi ciudad, en las navidades de 1881 publiqué en las páginas del periódico "El Contemporáneo", en la sección de variedades, esta leyenda, inspirada y recreada en este convento de mi ciudad. La "Leyenda  Sevillana",  más conocida como la Leyenda de "Mease Pérez el Organista". 

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Órgano fabricado por Francisco Pérez de Vallladolid s. XVIII restaurado en 2017


"Todo el mundo fijó sus miradas en aquel punto. El órgano no estaba solo, y, no obstante, el órgano seguía sonando...; sonando como solo los arcángeles podrían imitarlo...
¿No os lo dije yo una y mil veces...¡Aquí hay busilis!... En toda Sevilla no se habla de otra cosa..."

                                 (Obras Completas. Leyendas. Mease Perez El Organista. p. 158) 


Nostalgia y más nostalgia  es lo que siento de mi ciudad y por ello volví a publicar en "El Contemporáneo" en Noviembre de 1862, mi leyenda " La Venta de los Gatos". Mediante mi pluma dibujé y describí el lugar como una escena costumbrista. Sueño despierto y describo aquellas ensoñaciones juveniles y la leyenda de lo acaecido aquel día cuando paseaba hacia el convento de San Jerónimo. Allí sentado  dibujé y me inspiré para escribir una historia de amor. 


 "en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros ventorrillos célebres, uno que, por el lugar en el que está colocado, y las circunstancias especiales que en él concurren, puede decirse que era, si ya no lo es, el más neto y característico de todos los ventorrillos andaluces. Figuraos una casita blanca... con cubierta de tejas rojizas.... Un cobertizo de madera... Una parra añosísima, que retuerce sus negruzcos troncos por entre el armazón de madera que la sostiene ... hasta seis o siete mesas cojas y hechas de tablas mal unidas... Las copas de dos corpulentos árboles que se levantan a espaldas del ventorrillo ... Imaginaos este paisaje animado por una multitud de hombres y mujeres, chiquillos y animales, formando grupos al cual más pintoresco y característico.... una turba de muchachas... y ríen, y hablan a voces... en tanto que impulsan como locas el columpio colgado entre dos árboles, y los mozos del ventorrillo que van y vienen con bateas de manzanilla y platos de aceitunas... Figuraos  todo esto en una tarde templada y serena, en la tarde de uno de los días más hermosos de Andalucía ... De esto hace ya muchos años, diez o doce lo menos. Yo estaba allí como fuera de mi centro natural.. No queriendo llamar la atención... pedí algo de beber... saqué un papel de la cartera de dibujo ... afilé un lápiz y comencé a buscar con la vista un tipo característico para copiarlo y conservarlo como un recuerdo de aquella escena y de aquel día... mis ojos se fijaron en una de las muchachas que formaban un alegre corro alrededor del columpio. Era alta, delgada, levemente morena, con unos ojos adormidos, grandes y negros, y un pelo más negro que los ojos... Mientras yo hacía el dibujo, un grupo de hombres, entre los cuales había uno que rasgueaba la guitarra con aire... no necesité mucho tiempo para conocer que entre ambos existía un sentimiento de afección, que se revelaba en sus cantares, llenos de alusiones transparentes y frases enamoradas.... Señorito... ¿Me quiere usted dar esa pintura que ha hecho? .... abrí la cartera, saqué el papel y se lo alargué sin decir una palabra... el cuidado con que lo dobló para guardárselo en la faja... Su felicidad parecía contagiosa, y me sentía alegre, con una alegría extraña y sin nombre, con una alegría, por decirlo así, de reflejo..."

Pocos días después abandoné a Sevilla, y pasaron diez años sin que volviese a ella, y olvidé muchas cosas que allí me habían sucedido; pero el recuerdo de tanta y tan ignorada y tranquila felicidad no se me borró nunca de la memoria. 
Cuando el azar me condujo de nuevo a mi ciudad, me impresionó mucho la completa transformación que había sufrido. 

"Yo dejé una Sevilla y encontraba otra muy diferente... encontré la mezcla de carácter andaluz y barniz francés..."
Fui a la venta en la que estuve. 

"Al llegar aquí, con la imaginación, se me representaron con más viveza que nunca los recuerdos que aún conservaba de la famosa venta... "

Llegué al ventorrillo. Estaba ruinoso, abandonado y triste. El ventero era el mismo de hacía diez años, pero más envejecido.  Estaba solo entre las viejas y desiertas mesas. Dialogamos y me contó todo lo que había sucedido con Amparo, que así se llamaba aquella preciosa muchacha que yo dibujé y que el anciano había criado desde que la sacó de la casa de expósitos. "Mi hijo la amaba" decía el ventero. Pensaban casarse hasta que en vísperas de su boda se presentaron unos señores y reclamaron a la chica. Ella lloraba pero se la llevaron en contra de su voluntad. El hijo del ventero intentó por todos los medios volver a verla, pero fue inútil. Su familia no lo consintió. Desde entonces el muchacho cayó en un letargo del que no se repuso. Al cabo la vio, pero la vio muerta.  El cortejo pasó por delante del ventorrillo camino del cementerio. "¿Quién sabe si era la misma?" Y era. Desde entonces el muchacho permaneció encerrado en una de las habitaciones de la venta, donde pasaba los días contemplando inmóvil el retrato de su amada, sin que se abriesen sus labios más que para cantar esa copla tan sencilla y tan tierna que encierra un poema de dolor que yo aprendí a descifrar entonces y que publiqué en "El Contemporáneo"

                                                 "El carrito de los muertos 
                                                           pasó por aquí
                                                como llevaba la manita fuera
                                                               yo la conocí" 

                                                          
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"En ese instante concluía una historia que dejé empezada allí.. "

Hoy en este lugar emblemático donde se encontraba el ventorrillo, se alza una barriada construida   en la segunda mitad de los años sesenta del siglo XX por Ramiro Lahoz Abad. Lleva por nombre  "Las Golondrinas" y todas sus calles hacen alusión a mi obra artística. Calle Romanticismo, Rayo de Luna, Rosa de Pasión....

En Madrid sigo y en Madrid moriré junto a mi hermano Valeriano. Estoy debilitado y abatido por la enfermedad  al igual que él. Pasamos mucho tiempo juntos, luchamos por nuestros ideales, siempre unidos hasta que la muerte llamó a la nuestra puerta como llama a la de cualquier mortal y con un intervalo de tres meses sucumbimos rendidos ante ella. 
Hoy en la casa donde me halló la muerte, en la madrileña calle de Claudio Coello nº 25 mis más devotos amigos han querido recordarme con una placa conmemorativa. 


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"Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. 
De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras"
(Obras Completas. Junio 1868)

Media hora después de mi muerte, la mañana del 22 de Diciembre de 1870, se produjo  un eclipse  total de Sol. 


                                             
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Me enterraron en el Cementerio de San Lorenzo y San José de Madrid hasta que mis restos, junto con los de mi hermano Valeriano, fueron trasladados a Sevilla un 11 de Abril de 1913. Ahora reposo en el panteón de Ilustres sevillanos junto a mi hermano, en la cripta de la Academia de Bellas Artes. 



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"Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte"

"Soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese con mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos"
(Desde mi Celda. Carta III)

Fui elogiado, querido y admirado por algunos de mis amigos que contribuyeron a mitificar mi  imagen y mi memoria. Entre ellos mi hermano que dejó mi retrato como símbolo de su buen hacer con los pinceles. 

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Mis grandes reliquias del Amor. Yo poeta de las golondrinas, no fingí los latidos del corazón y sentí inflamada mi alma. Oh! eterno silencio. Ayer con vosotros y hoy en esta soledad y eterna calma.

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Heme aquí levantado sobre un pedestal, a la sombra de un sauce, donde el viento suspira y los pájaros revolotean sobre mi cabeza de piedra. Ya no me asaltan ideas, ya nada pienso. Quizá los árboles hablen de mi vida y de mi gloria.  


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Ahora soñaran otros entorno a mi pedestal. Ninfas, idilios de amores, una profunda inscripción con mi nombre. Vaga melancolía para un hermoso lugar es la huella de mi paso.


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Cuántas tempestades silenciosas, cuántas ilusiones baldías, cuántas historias contadas, cuánta poesía. Ahora ...  queda sólo mi recuerdo. 

"Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!"
(Rima IV del libro de los Gorriones)


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"Para dormir el sueño de la inmortalidad, a la orilla del Betis, al que yo habría cantado en odas magníficas, y en aquel mismo punto a donde iba tantas veces a oír el suave murmullo de sus ondas. Una piedra blanca con una cruz y mi nombre serían todo el monumento... Allí duerme el poeta"
(Desde mi Celda. Carta III)

















                                   








jueves, 7 de febrero de 2019

Desde arriba



Foto ardilla
                     Me abandono y vuelo alto pero ello no quita para que te rescate cuando quieras.

Foto ardilla

                   Dirige tu mirada con agudeza en todas direcciones  y comprenderás la diversidad.

Foto ardilla


                                      Me precipito en tu ayuda sin perder el equilibrio.

Foto ardila

                                                  Te invoco desde lo alto para tu deleite.

Foto ardilla


                                     Es la hermandad con la creación la que nos hace libres.
    

"@rdilla"

lunes, 14 de enero de 2019

Mujeres



Decía Rosa Chacel que "El libro es fuerza, es valor, es alimento, antorcha del pensamiento y material del amor".

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de leer una de las obras de Rosa Chacel. Para mí, era como otras grandes e importantes mujeres de su tiempo, una desconocida. Acostumbrada a leer cualquier tipo de literatura, algunas novelas y autores catalogadas incluso por  "entendidos" como de "best-sellers", desconocía bastante la riqueza de nuestras mujeres poetas, pensadoras, filósofas y novelistas, que durante demasiado tiempo fueron obviadas.  En la sombra y tras las bambalinas del gran teatro de la vida, se encontraba Rosa Chacel (Valladolid 1898 - 1994)   escritora que con pluma de mujer tuvo mucho y bueno que contar. Desde este humilde rincón, mi homenaje a ella por una de sus obras más interesantes editada en el destierro en Argentina: "Memorias de Leticia Valle"  




 "Memorias  de Leticia Valle" cuenta la historia de una preadolescente que narra sus vivencias antes de cumplir los doce años. La protagonista, con voz infantil pero madura para su tiempo, cuenta las  vivencias  que cambiarían su vida.
La historia va y viene en el tiempo y en el espacio en forma de recuerdos. "Ahora las cosas que me han pasado las escribiré para que no se borren de mi memoria"
La historia comienza en Suiza, en casa de unos familiares, recordando brevemente la ciudad de Valladolid y sobre todo la estancia en Simancas, lugar al que se trasladó junto a una tía y su padre, militar retirado, con un pasado confuso. 
En Simancas se desarrolla la trama de la novela. Allí la vida transcurre lenta, tranquila y tan aburrida que da tiempo para mucho. 
Leticia vive con la desazón que le produce el no entender la transformación que está experimentando en su vida, una vida que detesta y a la que ella llama enfermedad. De alguna manera la protagonista trata de desprenderse del mundo de la infancia. "¡Qué asco! nunca me cansaré de decir el asco que me da esta enfermedad que es la infancia". 
La historia es un ir y venir desde el interior del personaje. Un relato intimista cargado de claves simbólicas. Lleno de vacíos, de silencios, de murmuraciones y de intuiciones para atraer al lector. Es una historia hecha de secretos, donde cobra más fuerza lo que no se dice que lo que se intuye con la imaginación. Involucra hábilmente al lector para que intuya lo que la novela silencia. Son habituales las preguntas, comparaciones y reflexiones sobre la metamorfosis que está sucediendo en la vida de la madura joven. "Te has hecho una bachillera capaz de hacerle a uno ver lo negro blanco".  
Es la experiencia vivida la que le hace pensar que lo ocurrido fue algo "inaudito".
La novela nos muestra a una "niña" madura y avanzada en pensamiento. Una preadolescente reflexiva, rebelde, inconformista, que decía: "tengo tal necesidad de pensar por cuenta propia...no  iré más por ese camino que me marcan...  caprichosa, " no tomaré nada más que lo que verdaderamente quiera con mi corazón" intuitiva, astuta, misteriosa... " iré en otro sentido y no se darán ni cuenta... volveré hacia dentro todas mis fuerzas" Y sobre todo era una seductora a todos los niveles. ¿Quién seduce a quién? Contrariamente a lo que se contaba en las novelas de la época, en esta historia hay una representación simbólica de conflicto entre roles de género convencionales y una superación de los mismos. Leticia seduce a su profesor D. Diego????  "nadie es capaz de confesar secretos de ese género...jugar con esas cosas es un grave pecado...fue hacia la puerta y al salir se volvió a mirarme, se quedó un rato mirándome, apoyado en el quicio...yo bajaba los ojos a la mesa y cuando volvía a hablar volvía a mirarle" "Yo no era intachable". 



      

Autor: Alejandro Cabeza
Retrato de Rosa Chacel
Óleo sobre tela 55x46 cm
Colección Casa- Museo Zorrilla



Mujeres Ilustres
Sepultura de Rosa Chacel
Cementerio del Carmen
Valladolid

La novela de Rosa Chacel fue llevada al cine en 1979 por Miguel Ángel Rivas. Protagonizada por Enma Suárez y Ramiro Oliveros. 


viernes, 28 de diciembre de 2018

Cuatrocientos años


Murillo y su ciudad

El gran creador de las Inmaculadas. El Pintor de la gracia femenina e infantil, de la delicadeza. El intérprete que cultivó el género realista en sus lienzos. El artista que reunió en sus obras lo sencillo, lo natural y lo amable de una ciudad de contrastes dentro de una España en decadencia. "La Roma triunfante, la perla del Guadalquivir, la puerta de las Indias: La Babilonia" pasó de ser una población de opulencia, grandeza y alegría, a una ciudad en crisis, donde los acontecimientos adversos como la corrupción  que se había extendido por toda la población, y la peste o las inundaciones,  terminaron con la bonanza económica de la ciudad. 
Sevilla, como decía Cervantes, se convirtió en "el amparo de los pobres y refugio de desechados". A la vista del inminente peligro  de derrumbe social que se advertía en toda la ciudad, la población se agarró con fuerza al Dios de la vida y la muerte. Mostrando   sus   sentimientos religiosos en una profunda advocación a la Inmaculada. Muchas órdenes religiosas se establecieron en la capital bética sumándose así a las ya existentes desde tiempos de la reconquista.  La Sevilla lujuriosa se convirtió en un "inmenso templo" dedicado a la "espiritualidad" y "pureza". Conventos, monasterios, altares y retablos fueron poblados con el símbolo de la concepción. Los mejores artistas del campo de las letras y las artes  contribuyeron con sus deslumbrantes obras a reflejar las circunstancias del tiempo que les tocó vivir. 
Murillo, gloria de España y Sevilla, pintó lienzos y colaboró con  el afán concepcionista creando un tipo iconográfico a través de sus Inmaculadas y temas religiosos. Fue un excelente paisajista. Se le daba bien el retrato, pero sobre todo fue el pintor de los "niños": celestiales y terrenales.  Convirtió a sus hijos fallecidos en ángeles junto a sus Inmaculadas.
En sus obras huye del tremendismo de las Postrimerías y de la violencia hiriente de la época para mostrarnos, entre otras cosas, la cara más "amable" del costumbrismo sevillano. Rincones y escenas de la calle. Rostros y gestos de pícaros niños anónimos harapientos, semidesnudos, desvalidos, pero siempre risueños a los que plasma con gran técnica y ternura. Son los ángeles de la tierra que comen uvas y melón, que juegan a los dados. El nieto que se deja despiojar por su abuela mientras come un trozo de pan y juega con el perro. Aquel otro que se espulga y se alimenta sentado al lado de algunas sobras de los ricos. Los azacanes del cántaro. 
Sus temas de gran fuerza pictórica y social son conocidos y recreados en estampas, cajas de dulces y otros objetos.
Desde este humilde rincón mi pequeño homenaje al Murillo: maestro y artista de la infancia. Creador  de la primera academia de Bellas Artes que hubo en la ciudad de Sevilla, privilegiado y reconocido en vida como pocos artistas. Lástima que parte de su legado pictórico, de gran magnitud, se encuentre repartido por las mejores pinacotecas del mundo. Fue un profeta en su tierra, a mi entender algo olvidado, que como bien dice E. Díaz: "Miró a la tierra para contemplar el cielo".
                                                                                   @rdilla



                                                       
                                                          Niños comiendo uvas y melón 1650
                                                              Óleo sobre lienzo, 145x103 cm
                                                                 Alte Pinakothek, Munich


                                                       Abuela desparasitando al niño 1670-75
                                                               Óleo sobre lienzo, 148x75
                                                             Alte Pinakothek, Munich


Niño espulgándose 1645-50
Óleo sobre lienzo, 100x134 cm
Museo del Louvre, París

                                 
   
Las imágenes han sido tomadas de Internet.

viernes, 26 de octubre de 2018

La Bula de la Globalización


Si volvemos la vista atrás y nos situamos en los hechos históricos acaecidos a lo largo de la historia, nos percatamos de que toda ella está marcada y manchada por faltas y errores humanos.   
Desde siempre ricos y poderosos obtuvieron algún tipo de indulgencias o concesiones que los hicieron alcanzar algunos beneficios que otros, dada su condición social, no podían conseguir jamás. Me refiero a las bulas que algunos “iluminados” otorgaron a ciertos “excusados” bajo pago de una determinada cantidad. Aquella “compra” de indulgencias vuelve hoy a repetirsecon repercusiones muy graves; pero no con individuos, sino con poderosos estados.
Para estos titánicos sistemas de poder, los límites del crecimiento económico no existen, y si existen, no les interesan. Su desmesurada ambición está teniendo repercusiones globales, que han ido degradando las relaciones entre el hombre y su entorno. Seguir con esta dinámica de sobrexplotación de recursos naturales, deforestaciones de grandes bosques, vertidos contaminantes en ríos, mares y océanos, o la desmesurada y continua emisión de gases contaminantes, puede hacer inhabitables extensas áreas del mundo. 


La alteración del medio ambiente y sus consecuencias es un hecho. El planeta se está quejando por la explotación “salvaje” que está sufriendo. Se están violando toda clase de derechos sobre un patrimonio común que es la Tierra. No se debe consentir que los "gigantes" paguen su “bula” y sigan haciendo un uso indiscriminado de territorios como ocurre en: Perú, Rusia, India, México, Japón, Indonesia o China. Son grandes Imperios contaminantes y contaminados, sin el freno de una “sólida cooperación internacional” que afronte y revierta la situación actual. Los acuerdos tomados en tantas "cumbres" se vulneran pagando una "bula o multa" por el derecho a seguir maltratando al planeta.


El mundo se lamenta....¿en qué me están convirtiendo?
El río, un recurso natural que fue utilizado para la pesca y el regadío ahora está convertido en vertedero donde muchos buscan...
 El enriquecimiento de las grandes industrias han acabado con el sustento de otros generando más pobreza y miseria.                                                                                                                                        

 El calentamiento global está transformando la tierra dejando paisajes desolados como este.


¿Es posible frenar los vertidos industriales y que las industrias compitan en el mercado mundial reduciendo sus emisiones y beneficios?






Desechos de todo tipo pueblan los lechos marinos.  La nueva "especie" de la globalización...la basura.









Tenemos nuevas islas. Islas basuras que emergen ocupando, algunas de ellas, casi seis veces la superficie de Francia. 



El gran protagonista, los mercados, el poder y el dinero en manos de unos cuantos.








La pantomima continua... Asomarse al gran teatro del mundo.





                                  Ardilla




Texto: Ardilla
Fotos: Internet

martes, 2 de octubre de 2018

Otoño


Dulces instantes para comenzar el Otoño con música y poesía.



Música  Ernesto Cortázar 

"Si el hombre pudiera decir lo que ama"

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada
la verdad de su amor verdadero
libertad no conozco sino libertad de estar
preso en alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu, flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero por conocerte, no muero, no muero, porque no he vivido.


                                                                                                          L. Cernuda



domingo, 1 de julio de 2018

Vengo de muy lejos



Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto 
y he visto que:
La cuna del hombre la mecen con cuentos,


Sam Jinks

que los gritos de angustia del hombre, los ahogan con cuentos
y que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,


Sam Jinks

que los huesos del hombre, los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre, ha inventado todos los cuentos.


Sam Jinks

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto
y he visto que:
no quiero que me arrullen con cuentos,
que no quiero que me sellen la boca con cuentos,
que no quiero que me entierren con cuentos
y que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos. 
                                                                          León Felipe, 1950


Photo Prensa


Photo Prensa


AFP Photo/ Andreas

Mírame! allí estoy en medio de los espléndidos tintes del amanecer, impaciente por el viaje. Un viaje que me ofrece pocos sitios donde arribar, aún así, no quiero mirar atrás y describir el panorama. No quiero revivir aquellos días, dejaré que el sol de poniente alargue mi sombra hasta tocar la orilla. 

                                                                                                        Ardilla
                                                                

sábado, 3 de marzo de 2018

Ellas y Ellos



Hay silencios sonoros que gritan, que duelen, torturan, pesan y que son más "peligrosos"que las mismas armas. Silencios de mujeres que existieron rompiendo moldes. Mujeres que fueron  condenadas a la  marginación y al exilio porque se saltaron las estrictas  normas sociales y culturales de la España de los años treinta.  Muchas historias vividas por cantidad de mujeres olvidadas; como escultoras, pintoras, poetas, novelistas, filósofas. Artistas todas ellas, que llegaron a formar parte del excepcional grupo de intelectuales y creadores de la generación del 27 o "Edad de Plata". Generación, que dicho sea de paso, transformaría el panorama cultural español.
El legado de artistas masculinos como Lorca, Alberti, Dalí, Buñuel, Neruda, Guillen, Salinas... suponía un elemento de libertad y cambio que daba paso a las vanguardias, aunque sin desvincularse del pasado. 


Pero si el éxito de estos "genios" masculinos y la divulgación de sus obras fue amplia, aquellas otras artistas femeninas, de gran talento,  no tuvieron las misma oportunidades y suerte. 
Junto a la mayoría de mujeres que se ajustaban a las normas  sociales prescritas, destacaron una minoría que desde posiciones ideológicas diferentes no se resignaban al silencio o a la conformidad de su desdichada existencia.   Lanzaron su protesta, pero el destino las condujo en muchos casos al destierro.  Aquellas subversivas y revolucionarias rebeldes - las sin sombrero- se atrevieron a existir por sí mismas. 
Aunque habían colaborado con algunos de sus laureados  contemporáneos masculinos en revistas literarias y misiones pedagógicas, fueron relegadas  y olvidadas en  la sombra. 


Aquellas escritoras, poetas, filósofas, pintoras:  las - sin sombrero- se aventuraron a entrar en el terreno de los hombres y sus nombres y sus obras no fueron reconocidas como merecían. Sin embargo sus aptitudes fueron infinitas. 
 Se entiende pues, que los manuales de historia y literatura están incompletos; puesto que les faltan todos aquellos personajes femeninos con capacidad intelectual y crítica que se interesaron por las manifestaciones artísticas. ¡Es inútil tratar de acallar al genio!

                                      
                                            Concha Méndez (Escritora)
                                               Madrid, 27 Julio 1898 - México, 7 Diciembre 1986.   
                                                     " Las niñas no son nada y yo quería ser algo"

                                       

      Ernestina de Champoucín Moran de Loredo (Poeta)
      Vitoria, 10 de Julio 1905 - Madrid, 27 Marzo 1999.
     "Se van moviendo puertas ¿hacia donde? 
    es la hora de mover lo soñado, 
     de recurrir a aquello que parecía imposible"


Josefina de la Torre Millares (Poeta, novelista)
Las Palmas de Gran Canarias, 1907 - Madrid, 12 Julio 2002
"Todos los días llama a mi puerta el desconsuelo..."


Marga Gil Roësset (Ilustradora y Escritora)
Madrid, 3 Marzo 1908 - 28 Julio 1932
"Tengo bastante miedo, parece que tendré que morir,
 triste sin beso ni corazón..."


Maria Zambrano (Filósofa)
Vélez (Málaga) 22 Abril 1904 - Madrid, 6 Febrero 1991
"El escritor sale de su soledad a comunicar el secreto"

       

Mª Teresa León Goyri (Escritora)
Logroño, 31 Octubre 1903 - Madrid, 13 Diciembre 1988
"Memoria de la Melancolía"


Ana Mª Gómez González -Maruja Mallo- (Pintora)
Viveiro (Lugo) 5 Enero 1902 - Madrid, 6 Febrero 1995

Me gustaría terminar este pequeño recorrido haciendo honor a otra ilustre y desconocida escritora  de la generación del 27. Me refiero a Luisa Carnés Caballero, escritora y periodista republicana. Narradora social y feminista conocida bajo el pseudónimo de -Clarita Montes- perteneció al grupo de las olvidadas. Pero a diferencia de "Las sin sombrero", de posición social alta, Luisa, perteneció a la clase obrera, en la que la pobreza se agravaba con su condición de mujer. Pese a todo no renunció a su vocación de escritora autodidacta, contando historias relacionadas con sus experiencias sociales y laborales.
Publicó cuentos y escritos en diarios y revistas como: "La Voz, El Imparcial, Crónica, El sol; La Esfera, Mundo Obrero, Frente Rojo y la revista Estampa".




Luisa Carnés Caballero - Clarita Montes- (Escritora)
Madrid, 3 Enero 1905 - 12 Marzo 1964
"Creíamos también que nuestra única misión en la vida, 
era la caza del marido....
hoy sabemos que las mujeres valen tanto como el hombre
 para la vida política y social"

 

Luisa Carnés con su hijo

Una de sus novelas con tintes autobiográficos "Tea Rooms: mujeres obreras".  A través de la novela, la autora delata públicamente la situación laborar que padecen muchas mujeres obligadas a compatibilizar las tareas del hogar, el cuidado de los hijos y el trabajo fuera de casa. Para aspirar a empleos más cualificados, la mujer ha de apostar por la cultura. De no ser así, siempre seguirán sometidas y en condiciones laborales precarias e inferiores a la de los hombres. Tea Rooms analiza el papel social de la mujer    de clase baja, frente al matrimonio, divorcio, maternidad y educación. 
"No se llega a una experiencia tan concreta sin una larga experiencia de la humillación y el dolor... la división existe desde el principio, desde el origen de los siglos"  p. 77.


        

Desde este pequeño rincón mi homenaje todas las mujeres. 

                                                                                                                    Ardilla


 Las fotos han sido tomadas de Internet.